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| Entre mates y bellydancing |
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| escrito por Fernanda (Libano) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| sábado, 13 de diciembre de 2008 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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![]() La oportunidad llegó realmente de improviso. Mi días eran repartidos entre mi profesión de periodista, por la mañana, trabajando en una radio de Rosario, y por la tarde, de lunes a sábados dando clases de Danza Árabe (Bellydance). Además los fines de semana hacía shows. El periodismo y la danza, dos pasiones por las cuales me fue muy difícil decidirme entre una y otra. Tuvo que surgir una posibilidad así para que decidiera “largar todo” y venir a trabajar profesionalmente de algo que en Argentina lo hacía más por vocación. Y paradójicamente, la oportunidad no la busqué, tan sólo llegó. Fue muy repentino, y en un mes ya estaba acá. Un día volvía de dar clases a la noche, abro mi mail y había un correo de una escuela de Danzas; decía que tenían “una propuesta para mí” y que me iban a llamar en los próximos días. Así fue, al día siguiente me llamaron y me dijeron de qué se trataba: viajar a Líbano contratada por una empresa artística de ese país para realizar shows en los hoteles de 5 estrellas de los países árabe. Corté el teléfono y le dije a mi mamá.. ¡me voy a Líbano!. Y la carita de mi mamá fue una mezcla de emoción, nostalgia, alegría, todo junto.
![]() Es curioso, pero esto es como llevar una vida de circo siempre digo yo. Literalmente la mayoría de las bailarinas extranjeras que estamos trabajando aquí, no tenemos residencia fija, y creo que tampoco podríamos. Los contratos son para trabajar dos o tres meses como máximo en cada hotel, y te puede tocar cualquier país: Siria, Túnez, Argelia, Omán, Emiratos Árabes, Bahrein, etc. Entonces, vivimos en los hoteles que nos contratan, y luego, entre contrato y contrato si hay algún “hueco” venimos a Líbano, a Beirut, a descansar y esperar el próximo contrato. Esto de vivir “de gira” está muy bueno, es algo distinto, sale de lo común, y te permite “ver el mundo”. Y de paso te hace olvidar de las obligaciones típicas de un hogar, pagar cuentas, limpiar, cocinar, jajaja... ![]() Mi trabajo es relativamente relajado… consiste en un show de una hora por noche, todos los días, y el resto del día queda para mí, libre. Así que, dependiendo de la hora del show, a veces me acuesto a las 5 de la mañana, o a las 6, o a antes, depende. El cuerpo, luego de cada show, queda con una carga de adrenalina bastante importante, y además, como ceno luego del show, lo más normal es que el sueño haga su aparición triunfal alrededor de las 5 de la mañana. En estos últimos meses mi vida ha sido muy relajada. Me levanto al mediodía y si el día está lindo, playa o piscina, y luego al Shopping, o simplemente a tomar unos mates con otras amigas bailarinas. Curiosamente, en algunos países árabes hay yerba señores; y otros tantos productos occidentales y argentinos. A la noche, a prepararse para el show, y luego del show, duchita, una rica cena y a conectarse al chat con los afectos en Argentina.
Todo tiene su lado positivo y negativo. Pero afortunadamente son más las cosas lindas que rescato. No todo el mundo se va de su país a trabajar de algo que ama, que te paguen bien, y que además vivas cómodamente. Cuando llegué, me parecía todo fantástico, tan distinto a lo que conocía! Nuestra mente occidental no está del todo preparada para ciertas cosas, costumbres, cultura de estos países árabes. De positivo, rescato la alegría del pueblo árabe que tan bien demuestran a través de su folclore. Todo es motivo de festejo, y créanme que los festejos son a lo grande. Comida, música, bailes… y es imposible no contagiarse de esa fuerza que irradian. A través de la historia, los pueblos árabes han sufrido bastante, tal vez por ese motivo, cuando hay un festejo, se hace a lo grande. Los casamientos son fastuosos, increíbles, las reuniones sociales están cargadas de esa magia árabe que uno se imagina: comida por doquier, mujeres ataviadas con sus mejores vestidos, y hombres galantes y caballerosos. De todos modos, cada país en particular tiene lo suyo; lo bueno, lo malo. ![]() Conjuntamente, todos los países tienen cosas bellas en común, pero también algunas cosas negativas, que tienen que ver con la mentalidad que es tan dispar a la nuestra. Y no hablo de que sea algo “malo”, sino distinto. Un ejemplo, en Emiratos Árabes, si sos mujer, tenés que cuidar de qué manera saludás a un hombre. Una debe esperar a ver cómo te va a saludar, y si te das la mano, le das la mano, y sino una simple reverencia y basta. O en las calles, que está prohibido besarse en público! Hace poco escuché de una pareja de australianos que estaban en una playa de Dubai, a los besos, y fueron llevados derechito a la comisaría. ¿Qué loco no? Pero bueno, son culturas regidas por la religión musulmana; y si uno está en sus tierras tiene que respetar ciertas cosas.
Mmm... definitivamente, no. Ni en lo bueno, ni el lo malo, ja ja ja. Un ejemplo con los hombres: lo malo de los hombres árabes es que son demasiado posesivos, y cuando digo demasiado… es demasiado. Tengo amigas “no árabes” que lo sufren. Salís una noche con ellos, tan sólo a tomar algo, y ya sos la “novia”; y no podés salir con amigas, te llaman cada 5 minutos, te llevan y te traen a todos lados. Supongo que están acostumbrados a que las mujeres son de su propiedad, y les llama mucho la atención cuando una mujer es “rebelde”. Yo no entiendo como algunas extranjeras insisten en meterse con hombres árabes… Por suerte, los hombres argentinos no son todos así (bueno, algunos..jaja). Y en contrapartida, los hombres árabes son muuuy caballeros, galantes, compradores y muy seductores. Son los típicos galanes que te abren la puerta del coche, te llenan de regalos caros y te hacen sentir una reina; claro que todo eso a costa de que luego no tengas vida más que para él. Me quedo con los argentinos, que te hacen pagar el cine a medias, pero al menos te dejan respirar… (¡Algunos! Jajaj) Y en cuanto a las mujeres… ¡ojalá nos pareciéramos a las árabes! Son tan hermosas y delicadas! Hablo específicamente de las libanesas y emiratíes, que son como princesitas. Siempre bien maquilladas, con ropas caras, buenos peinados, prolijas y femeninas. Esto fue algo que me sorprendió cuando llegué aquí, porque me costó bastante aprender sus trucos de belleza… ¡y aún lo que me queda por aprender!
![]() Cada país tiene lo suyo. Emiratos Árabes es el país donde más suerte se puede llegar a tener, ya que si bien es “cerrado” en muchas cosas, es abierto a las oportunidades, y hay muchas cosas para hacer. En Dubai de hecho, está lleno de latinos. En el resto de los países, no hay mucho por hacer, aunque siempre hay un huequito, jajaj… ¡en los países árabes quieren mucho a los argentinos! ¿Será por Maradona?
¿Qué planes tenés después de la gira? ¿Te espera Argentina?
En tu blog decís que este viaje funcionó como un viaje hacia tu propio yo. Y es cierto, a veces tenemos que irnos bien lejos para sentirnos cerca de lo que verdaderamente somos. Decís también que sos feliz. Y antes de irte, en Argentina, ¿lo eras?
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Entrevista realizada por Adriana Hernández.
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