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En diciembre se cumplirán 4 años de nuestra llegada a Andorra. Lamentablemente, en Argentina nos veíamos estancados, sin una posibilidad de crecer laboralmente y con la obligación de meter a nuestra hija en un colegio privado (que a duras penas podríamos pagar) para que pudiera educarse. Después de mucho masticar el asunto, vendimos todo, nos despedimos de nuestros familiares y amigos y nos vinimos a Andorra con nuestra hija de 3 años y medio y mucha incertidumbre, ya que veníamos sin trabajo, aunque con ahorros para tirar un tiempo. Vino mi marido primero, y mi hija y yo un més más tarde. Esto fue en diciembre del 2005.
Por suerte nos salió bien la movida. Mi marido consiguió trabajo y yo tardé 3 meses en conseguir uno (no buscaba cualquier cosa, sino un trabajo que me permitiera estar con mi hija los fines de semana). Nuestra hija lloró el 1º día de maternal (jardín) y al otro día me dijo: “Chau mami”, y se quedó lo más pancha. Pensamos que iba a ser duro para ella, ya que la inscribimos en la escuela francesa donde, obviamente, hablan francés y después del mediodía (al terminar las clases) hablan en catalán, idioma oficial de Andorra. En solo 3 meses ya comprendía el francés y hablaba algo, además de haber hecho amiguitos. Hoy en día, además del castellano, habla perfectamente francés y catalán (además de leer y escribir). Y ya empezó a estudiar inglés en la misma escuela.
Lo que más nos gustó de Andorra, además del paisaje, era la seguridad que existía (y existe). En el invierno, uno ve coches con 2 o 4 pares de esquís en el techo, y lleno de bolsas adentro estacionados en la calle y no pasa nada! Las motos las dejan con el casco sobre el asiento y, muchas veces las llaves puestas, y así las encuentra el dueño cuando vuelve x ella! Podemos pasear caminando a cualquier hora de la madrugada por cualquier rincón del país que nadie te va a asaltar. Cuando hay alguna fiesta donde hay paella, botifarra (tipo choripán) o cualquier tipo de comida gratis, la gente hace cola pacientemente para obtener su porción. Todo eso nos llamó mucho la atención al llegar, ya que es muy distinto a lo que veíamos día a día en Bariloche y en la Argentina en general.
Además, y a pesar de se un país, Andorra tiene solo 468km2 y 84.500 habitantes (2008), o sea el tamaño y la población de cualquier ciudad pequeña. Esto hace que no tenga ni el stress ni las multitudes de las grandes ciudades, aunque sí dispone de la última tecnología en comunicaciones (TDT, fibra óptica) y es un país donde convive lo moderno con lo histórico sin molestarse mutuamente. Eso, y haber encontrado una muy buena escuela para nuestra hija, donde el respeto a los maestros y compañeros es inculcado desde pequeños, nos tranquilizó y nos hizo saber que habíamos tomado la decisión correcta. Además, tienen actividades fuera de la escuela como paseos en la montaña, ida a los museos, educación vial, esquí en invierno, espectáculos infantiles y otras actividades que realizan dentro de la escuela (deportes, inglés, danza, manualidades…).
Los precios de las cosas son, en general, proporcionales al sueldo. Uno no tiene que gastarse el sueldo de 1 año para comprarse una tele, una computadora o un auto. Con menos de medio sueldo ya tenés tu “ordenador” de última generación y con 4 sueldos te podés comprar un auto usado en buenas condiciones. Eso te deja un margen para redistribuir tus ingresos en cosas realmente importantes, como la educación, salud, ahorros. En síntesis, mejora tu calidad de vida. Recién el año pasado Andorra tuvo sus primeros desempleados de la historia (yo fui una de ellos). Por primera vez en la historia se sufrió el tema del desempleo. Algo que jamás habían tenido y que tampoco sabían bien cómo afrontarlo ya que era algo completamente nuevo. Hoy x hoy habrá unos 200 desempleados.
Está dura la cosa, pero se puede seguir adelante. Y un sueldo básico, nos rinde más de lo que nos rendiría en Argentina. Obviamente esperamos tiempos mejores, pero eso puede tardar un poco. Mientras tanto, nuestra hija sigue educándose, tenemos trabajo tanto mi marido como yo y gozamos de buena salud. Hoy por hoy, qué más podemos pedir? Aunque tratamos de no gastar de más, de vez en cuando bajamos a España a pasar el fin de semana o tan solo un día (2 horas en coche). En invierno podemos ir a esquiar (tenemos las pistas a 10 min de casa) y en verano salir a caminar x la montaña. Algo de lo que disfrutamos mucho. Además de los 30 días de vacaciones al año. Eso es en todo Europa en general. No tenés que trabajar 5 años para tener 15 días de vacaciones. Si trabajás 1 año, ya te ganaste los 30 días.
Calculamos que no pasaremos el resto de nuestras vidas aquí. Es un país extracomunitario y solamente se tiene seguridad social cuando se trabaja. Si no, después de 3 meses quedás descubierto y sin indemnización ni seguro de desempleo. Pero de momento vivimos tranquilos, y contentos que podemos brindar a nuestra hija una muy buena educación en una escuela que ni siquiera es privada! Su educación es nuestra prioridad. Extrañar? La verdad que no. Obviamente que siempre tenemos presente a la familia y amigos. Pero con esto del chat, el mail y el teléfono gratis x internet estamos más comunicados ahora que cuando vivíamos en Bariloche. En ese entonces no teníamos internet y las llamadas telefónicas a familiares y amigos (que muchos estaban a más de 1000km) salían caras y llamábamos 1 o 2 veces al mes. Ahora nos vemos a diario en el Messenger, y llamamos nosotros todas las veces que queremos porque nos sale gratis.
Se extraña poder tocar y abrazar a las personas que querés, pero sabemos que siempre están ahí para nosotros y nos escriben y nos mandan fotos, saludos de cumpleaños, Navidad, del día del amigo, nos cuentan sus cosas… Con seres queridos así, podés estar en el otro lado del mundo que igual no te sentís solo. Y no es que sea insensible (lloro hasta viendo dibujos animados). Simplemente, es algo personal: hay gente que se va 1 mes y se pasa la 1º semana llorando porque extraña; nosotros llevamos casi 4 años y no nos lamentamos de nada, ya que sabemos que aquí tenemos una calidad de vida y una tranquilidad que allá no podríamos tener. Y llevamos a nuestra familia, amigos y país grabados a fuego en nuestro corazón. La patria la llevamos dentro. Hemos hecho amigos a los que les hemos convidado empanadas o pasta-frola, les hemos mostrado la tradición del mate, la torta con dulce de leche, les hemos hablado de nuestras costumbres, mostrado fotos de donde venimos, les hemos hablado de las grandes distancias que tenemos que recorrer para visitar amigos o parientes (siempre se sorprenden, ya que para ellos 500km ya es muy lejos), de lo lindo y lo feo de nuestro país… Cómo extrañar si lo llevamos todo dentro nuestro? No todo lo que uno quiere está en el mismo lugar. A veces tenemos que elegir, y esas elecciones son las que nos llevan a un lado o a otro. Ya veremos dónde nos manda el futuro. Por ahora, nuestro “lugar en el mundo” está aquí, al menos hasta que nuestra hija termine la primaria. Luego, puede que llegue el momento de replantearnos la situación y continuar nuestro camino, tal vez en Italia, tal vez en otra parte.
Fabiola
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